La especificidad institucional berciana
Una colaboración de Xabier Lago Mestre. Pte. Asociación Fala Ceibe do Bierzo.Â
Continúa el proceso de reforma del Estatuto de AutonomÃa de Castilla y León en el Congreso de los Diputados. Uno de los temas de debate es la ordenación, y más concretamente el reconocimiento institucional de El Bierzo. En la propuesta de reforma estatutaria, aprobada por las Cortes regionales, ya se incluÃa en el preámbulo la mención “reconoce la pluralidad y singularidad de sus territorios, entre los que se encuentran realidades como la Comarca de El Bierzo con una prolongada trayectoria institucional (…)”.
Este reconocimiento estatutario de El Bierzo en el citado preámbulo es importante pero no suficiente. De ahà que durante la actual tramitación parlamentaria en el Congreso de los Diputados se haya presentado una enmienda socialista que propone la creación de un nuevo artÃculo, titulado La Comarca Histórica de El Bierzo. La inclusión de esta referencia en el contenido estatutario sin duda es necesaria y demandada. El Bierzo es actualmente la única comarca de Castilla y León reconocida legalmente. La aprobación del estatuto comarcal tuvo lugar en 1991 tras un largo proceso reivindicativo y negociador. Tampoco podemos olvidar que este territorio ya se habÃa constituido en provincia de Villafranca del Bierzo en 1821. Pero es que mucho antes, desde finales del siglo XV con los Reyes Católicos, ya se la conocÃa como la provincia de El Bierzo, denominación que perduró a lo largo de todo el Antiguo régimen.
Este prolongado pasado provincialista de El Bierzo ha configurado una peculiar conciencia identitaria entre la población. Por eso la mayorÃa consideramos que este territorio no tiene el reconocimiento institucional que se merece. La comarca actual poco ofrece a los bercianos por sus mÃnimas competencias y escaso financiamiento. Pero es que además El Bierzo es mucho más que una simple comarca, es una región geográfica y económica que ejerce su influencia sobre las comarcas vecinas de Laciana, La Cabrera y la gallega de Valdeorras. Esta realidad geofuncional deberÃa ser mejor reconocida en el propio Estatuto de AutonomÃa de Castilla y León.
El debate terminológico para conceptualizar institucionalmente El Bierzo se complica por el conflicto sobre la birregionalidad o no de Castilla y León. Tampoco se puede demandar la recuperación de la provincia por las grandes dificultades que implica la aprobación previa de una ley orgánica de las Cortes Generales. Asà pues, no se permite que El Bierzo sea región ni provincia, y la denominación comarca resulta inapropiada, de ahà que se proponga ahora la declaración de comarca histórica. Se busca pues diferenciar a la comarca de El Bierzo del resto de futuras comarcas de Castilla y León que se creen en un futuro. Este calificativo “histórico” parece tratar de relacionar la comarca con su pasado institucional, caso de la comentada experiencia provincialista. Supone un error la denominación comarca histórica, mejor resultarÃa defender un “ente o entidad territorial berciano” con su correspondiente órgano de gobierno, el Consejo General.
La enmienda socialista que analizamos incluye “la ley que reconozca la Comarca de El Bierzo contemplará las singularidades competenciales que se derivan de sus caracterÃsticas geográficas y culturales, asà como su trayectoria institucional”. Es claro que El Bierzo tiene una caracterización peculiar que exige unas competencias amplias para poder desarrollar mejor su “interés público” propio. Nos referimos a la existencia de un interés territorial berciano, el cual va más allá de la simple gestión común de servicios municipales. Asà por ejemplo, la utilización administrativa del otro idioma de El Bierzo, el gallego, exige la presencia de un ente institucional autóctono que protagonice los procesos de normalÃzación lingüÃstica. Esta labor no la llevarán a cabo la Junta de Castilla y León ni la Diputación leonesa porque esa protección idiomática no forma parte de sus polÃticas culturales. El Bierzo tiene ahora, con la reforma estatutaria, una oportunidad histórica de recuperar parte de su su protagonismo institucional.

