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	<title>Comentarios en: Ramón Carnicer, el escritor libre</title>
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	<description>ebierzo.com Cultura, internet desde el Bierzo</description>
	<pubDate>Thu, 28 Aug 2008 20:29:30 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Marivi58</title>
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		<dc:creator>Marivi58</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Jan 2008 11:01:30 +0000</pubDate>
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		<description>Carta a un hombre de bien

Mi querido Ramón: El 29 de enero hizo un mes que te marchaste y 31 dias que te ví por última vez. Nuestra historia en común empieza en la dura década de la posguerra cuando coincidiste con mis padres en una pensión de la c/Valencia. Aquellas gentes y aquellos dias ocuparon despues los sueños de muchas de tus noches.El tiempo te alejó de mis padres a los que viste luego en contadas ocasiones, pero quisó el azar que muerto ya Juan reecontraras a mamá en el barrio del Putxet que os sirvió para revivir la juventud perdida.En una ocasión, acudimos a tu casa al atardecer. Nos recibiste tocado con el gorro de Sri Lanka -como era en ti habitual – pero algo en tu indumentaria me llamó la atención “-Mira, me dijiste, voy vestido como solía tu padre”. Nos hicimos fotos, me dedicaste un libro “ donde las HURDES se llaman CABRERA” y me hicistes sentir tu bondad, dificil de encontrar en un joven, la ternura que llega con los años. Doireann tu mujer, que había sido tus manos, tu mente y tu corazón, se convirtió también en tus ojos, agotados de ordenar el mosaico de palabras.Hasta que un dia, ya no siguió al otro y en estos tiempos del elogio a la mediocridad en los que, como dice Andres Trapiello, la verdadera vida es de unos pocos con una voluminosa cartera en la mano, como recuerda Tomás Alcoverro, se fue el Hidalgo valiente caminando entre los árboles de oro.

Hasta siempre mi querido, mi admirado, Ramón Carnicer Blanco, escritor.


Marivi Jover

Barcelona</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Carta a un hombre de bien</p>
<p>Mi querido Ramón: El 29 de enero hizo un mes que te marchaste y 31 dias que te ví por última vez. Nuestra historia en común empieza en la dura década de la posguerra cuando coincidiste con mis padres en una pensión de la c/Valencia. Aquellas gentes y aquellos dias ocuparon despues los sueños de muchas de tus noches.El tiempo te alejó de mis padres a los que viste luego en contadas ocasiones, pero quisó el azar que muerto ya Juan reecontraras a mamá en el barrio del Putxet que os sirvió para revivir la juventud perdida.En una ocasión, acudimos a tu casa al atardecer. Nos recibiste tocado con el gorro de Sri Lanka -como era en ti habitual – pero algo en tu indumentaria me llamó la atención “-Mira, me dijiste, voy vestido como solía tu padre”. Nos hicimos fotos, me dedicaste un libro “ donde las HURDES se llaman CABRERA” y me hicistes sentir tu bondad, dificil de encontrar en un joven, la ternura que llega con los años. Doireann tu mujer, que había sido tus manos, tu mente y tu corazón, se convirtió también en tus ojos, agotados de ordenar el mosaico de palabras.Hasta que un dia, ya no siguió al otro y en estos tiempos del elogio a la mediocridad en los que, como dice Andres Trapiello, la verdadera vida es de unos pocos con una voluminosa cartera en la mano, como recuerda Tomás Alcoverro, se fue el Hidalgo valiente caminando entre los árboles de oro.</p>
<p>Hasta siempre mi querido, mi admirado, Ramón Carnicer Blanco, escritor.</p>
<p>Marivi Jover</p>
<p>Barcelona</p>
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