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Una Epifanía

ebierzo : Sunday, 13 January 20083 Comentarios

Por Sergio B. Landrove.
[audio:http://www.archive.org/download/Cenducados/MP3_192.mp3] .- Cuento: Os cien ducados. (1´ 38´´) Narradora: Ignacia B.C.
Todo pasó la noche del 24 de diciembre de 2006. La mesa a rebosar de comida (sólo los entremeses nos …

Por Sergio B. Landrove.
[audio:http://www.archive.org/download/Cenducados/MP3_192.mp3] .- Cuento: Os cien ducados. (1´ 38´´) Narradora: Ignacia B.C.
Todo pasó la noche del 24 de diciembre de 2006. La mesa a rebosar de comida (sólo los entremeses nos habrían llegado para cenar varias noches y en la cocina habíamos dejado preparado marisco, merluza y cordero) tapaba cualquier atisbo de Navidad. La conversación no era diferente a la de cualquier otro día: que si La rosaleda era una monstruosidad; que de dónde iba a salir gente para poblarla; que si la Ponferradina y su permanencia; que si el pesoe; que si el pepé… También aparecieron, claro, los conatos de enfado. Los rígidos rituales navideños luchaban contra la Navidad.

Mientras todo esto pasaba los ojos de mis abuelas se iban llenando de lágrimas. Como todos los años intuían que aquella podría ser su última Navidad y sentían el hueco que habían dejado los muertos. Disfrutaban del momento, con ese envidiable carpe diem que sólo aprendemos cuando convivimos con la muerte, a pesar (o quizá gracias) a su rutina. Entonces prendió la chispa. No puedo recordar como fue. Sé que alguien dijo algo que recordó a F., mi abuela paterna, un cuento (F. es muy coplera, cuentera y refranera, digna hija de la época de los filandones) que comenzó a narrarnos. Muchas veces la conversación sigue y nadie escucha a F. pero aquel día se hizo el silencio y todos, los veinte, escuchamos atentos la historia:

«Un hombre tenía ahorrados cien ducados y no dormía tranquilo con ellos en casa. Decidió guardarlos en el tronco de un nogueiro (un nogal) que tenía en sus tierras. Un vecino suyo le vio guardando algo en el árbol y esperó a que se fuese para ver lo que era. Metió la mano en el agujero, sacó una bolsa de cuero, la abrió y al ver las monedas, se las guardó en el bolsillo y salió corriendo para su casa.

A la mañana siguiente el dueño de los cuartos fue a comprobar que su capital seguía en su sitio pero encontró el nogueiro vacío. Dio varias vueltas al tronco, removió las piedras y segó la hierba de alrededor del árbol, pero no encontró la bolsa con sus ahorros. Al final se le ocurrió una idea, cogió su violín, bajó a la plaza de pueblo y se puso a cantar una canción con la que pretendía descubrir al ladrón pero que ya no recuerdo… »

«Yo sí la recuerdo», dijo I., mi otra abuela, y cantó esta copla:

«Cen ducados teño
dentro dun nogueiro
outros cento teño
pra meter no mesmo eido.»

A F. se le iluminó la cara tras recordar la canción y prosiguió con la historia:

«Se pasó todo el día cantando. La copla llegó a los oídos del ladrón que pensó: “Si cuando vaya a meter los otros cien ve que han desaparecido estos no dejará allí los nuevos. Mejor los devuelvo y mañana saco los doscientos”

El dueño de los ducados, que estaba escondido detrás de unas matas, al ver a su vecino devolviendo la bolsa de cuero, sonrió. A la mañana siguiente volvió a coger su violín, se sentó en el poyo de la casa del ladrón y se pasó el día cantando…»

Cuando llegó a este punto F. miró a I. dándole pie a que rematase la historia con la otra canción, I. respondió inmediatamente:

«Fuches un tolo,
fuches un tolo
por querer doscentos
perdíchelo todo.»

Tras el cuento se abrió un instante de silencio: la Navidad había vencido a la navidad y su ejército de cosas, exceso, espumillón, dinero y lucecitas. Todos, los veinte, lo disfrutamos.

PS. Cuando le comenté a mi amigo Aquilino Fernández esta historia me dijo que él tenía grabado ese cuento a una narradora cacabelense. Días después me lo envío: Os cen ducados.

FICHA DE LA GRABACIÓN. Cuento: Os cien ducados. (1´ 38´´) Narradora: Ignacia B.C. Recogido en Cacabelos (León) el 20 de mayo de 2000.

3 Commentarios »

  • Vote -1 Vote +1R.Chao
    :

    Precioso cuento y preciosa historia.

  • Vote -1 Vote +1pedrog
    :

    Muy bueno como todos,mejor todo en galego quizas

  • Vote -1 Vote +1Sergio Landrove
    :

    Ricardo, Pedrog,

    muchas gracias por pararos a leer y comentar la historia que, os aseguro, lo mejor fue vivirla.

    Después de mi anterior colaboración en galego, y dado que mis abuelas hablan un perfecto castrapo anormativo, decidí sólo conservarlo en la canción de acuerdo con la grabación de Aquilino y en el nombre del árbol (para que concordaase con el que se emplea en la canción). Puedes ver que la cacabelense que grabó Aquilino mezcla también los dos idiomas… ¡Cousas de vivir na fronteira!

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