El Culto a las aguas en el Bierzo.
El culto a las aguas, a las fuentes, ríos y seres que en ellas habitan estuvo muy extendido en todo el Noroeste en la Antigüedad. En el Bierzo tenemos las aras a la diosa Deganta y la de las ninfas Camenas, en ambos casos diosas relacionadas con las aguas. También existen numerosas leyendas que refieren la existencia de seres de vida acuática, como las ninfas, xanas, ondinas o mouras.
En relación con las aguas aún se conservan ceremonias de sentido profiláctico, como el baño de personas y ganado en la noche de San Juan para purificarse, pues se supone que ese día el agua está bendita. En la Cabrera “es creencia que San Juan tiene influencias sobre los ganados y a esa hora de las doce de la noche (…) bajan de la sierra los rebaños para bañarse en el rió, y es que sus aguas esa noche, son aguas confortantes, benditas de misterioso poder.” El río, entonces posee el secreto de preservar de todo mal durante el año, al ganado que se ha bañado en sus aguas También en esa noche hacían las mozas solteras la prueba de la virginidad: “…bajan al río y sobre sus orillas tienden un tronco resbaladizo, y todas las mozas que han de tomar parte en la prueba tienen que pasar sobre él, de orilla a orilla, a pie descalzo. La que resbala y cae es que alguna mancha empaña su condición de virgen” (Aragón,1921). En Dragonte, el día siguiente de San Juan, la gente se lava la cara con el agua donde antes de salir el sol se puso una rosa, para tener suerte todo el año. Es la llamada en algunos sitios “flor del agua”, que proporciona hermosura, concede felicidad y un buen marido, además de contener propiedades curativas. En esa misma noche al rocío se le considera bendito, pues adquiere virtudes curativas, de ahí que algunas gentes se revuelquen en él, para curar enfermedades de la piel. Así, en Burbia los jóvenes dormían al sereno y en Anllares se tomaba el rocío para preservarse del asma. En el Bierzo y la Cabrera para preservar las prendas de la polilla, se sacaban las mantas y cobertores al rocío en la mañana de San Juan.
En el Bierzo existen varias fuentes de origen romano, como las de Campo y Villanueva de Valdueza. Otras están relacionadas con anfibios y peces, como la de la “Salamandra” (Manjarín), Fuente del Sapo (Igüeña) o la de la “Trucha” (El Acebo). Según Atienza, “truchas y muérdago son signos propios y específicos de los druidas”, y acebo y muérdago designan la misma planta parásita considerada sagrada por los celtas Muchas fuentes tienen propiedades salutíferas, como la Fuente de la Salud (Cacabelos), Fuente de la Salud (Noceda),Fuente de la Furrusia, Fuente de la Ferruna (Igueña), Fuente del Azufre (en Ponferrada, donde hubo un balneario, y en Noceda). A las aguas que nacen cerca de la ermita de Nª Sª de la O de Paradasolana acudían antiguamente mucha gente a tomar las aguas. Topónimos como Focebadón (fons sabatonis), Fontoria (fons aurea), Fuente Sagrada (Leitariegos), ilustran este carácter salutífero. En otros casos se las relaciona con apariciones. A la de Albares, la Fuente del Cubillo, nadie se atrevía a ir de noche, pues existía, el rumor de apariciones sobrenaturales. Se cuenta de un mozo del pueblo que, por una apuesta, fue de noche a la fuente, encontrándose con la Santa Compañía; se salvo porque uno de los difuntos era su padrino.
Uno de los rasgos mas frecuentes es encontrar asociados la triada fuente-iglesia-árbol, especialmente ocurre esto con muchas de las ermitas dedicadas a san Juan, del que Caro Baroja cree que la hagiografía cristiana hizo que sustituyese y unificase siglos atrás los diferentes númenes acuáticos. En el Bierzo son muy numerosas las iglesias y ermitas, al pie de una fuente; por ejemplo, la fuente que mana al pie de la ermita de las Chanas (Noceda), de la que dicen los viejos que tiene la virtud de dar novia a los que deseen casarse, siempre que sin alentar beban siete sorbos del preciado líquido. El santuario de Trascastro (Fornela) se encuentra al lado de una fuente, como reza la canción: “A vos Virgen de Trascastro/ ¿dónde fuiste aparecida?/ En el campo de Melandriegas/ al pie de una fuente fria”.
Los ríos fueron considerados seres vivos poderosos, a los que se han de hacer ofrendas o a los que se les habla pidiéndoles cosas. Los exvotos de espadas halladas en el Esla y en el Sil se han entendido por López Cuevillas como un tributo a estos ríos divinizados. La creencia en las propiedades profilácticas de los ríos la confirma el que hasta no hace mucho tiempo, las madres de Paradiña llevaban a sus hijos enfermos hasta el puente de San Martín de Moreda (río Ancares) de noche, sin que nadie los viera. Se atravesaba tres veces tirando cada vez una piedra blanca y rogando por su salud. (García,1984). También las aguas de los lagos guardan leyendas, como la de la ondina Caricea, en Carucedo, o el de la mítica ciudad de Lucerna también en ese lago.

