Un homenaje a Cervantes en el año del centenario.

ebierzo | 17 Noviembre 2005 |

Vuelve la Ópera al teatro Bergidum de Ponferrada, con Don Quijote, ópera bufa de Giovanni Paisiello, una pieza poco conocida de las muchas obras líricas que buscaron inspiración en la novela cervantina. Estrenada en Nápoles en 1769, la compañía Ópera 2001 ha decidido recuperarla con motivo del centenario de la inmortal historia.
Poco tiempo necesitó la obra de Cervantes para ser convertida en ópera. Desde 1655, primera fecha documentada en la que un autor desconocido usó a Sancho como protagonista lírico, hasta hoy, más de un centenar de creaciones han convertido al héroe en uno de los protagonistas favoritos de autores tan señalados como Mendelssohn, Falla o Cristóbal Halffter. La de Giovanni Paisiello es una obra bufa en tres actos sobre libreto de Giovanni Battista Lorenzi, estrenada en Nápoles en 1769 con el título original de Don Chisciotte della Manci. Esta pieza fue revisada y arreglada en 1976 por Hans Werner Henze, músico muy presente últimamente en España, y está editado con la Orquesta de la ópera de Roma en 1990.

Opera 2.001 en Don Quijote

La compañía Ópera 2001, presenta Don Quijote el Lunes, 21 de noviembre a las 21 horas con un precio único de 15 euros. Las
entradas están a la venta a partir del día 16 de noviembre. Colabora Radio Popular de Ponferrada.

La acción arranca en un claro de un bosque, donde la Duquesa, la Condesa, Don Calabrone y Don Platone participan en una partida de caza. Los dos hombres, personajes ridículos y patosos cazadores, cortejan torpemente a las damas que se lo toman como un juego. Aparece Sancho seguido de Don Quijote, el cual acaba de confundir una manada de ovejas con un ejército de moros y ha atacado a los animales lanza en ristre, quedando desarmado y desmontado del caballo. Sancho vuelve a contar a su patrón que la bella Dulcinea, la dama imaginaria que Don Quijote ha elegido como señora de su corazón, ha sido transformada en una fea y vulgar villana por el mago Frestone, enemigo de los Caballeros errantes. Se trata, obviamente, de una mentira inventada por su escudero para salir de apuros después que Don Quijote le haya encargado una empresa imposible, entregar una carta a la imaginaria Dulcinea del Toboso. Desesperado, Don Quijote, piensa volverse loco, siguiendo el ejemplo de Orlando Paladino y ordena a Sancho leer el episodio del Orlando Furioso de Ludovico Ariosto, donde se narra el episodio. Entretanto el grupo de cazadores se encuentra con el Caballero y su escudero. Don Quijote cree reconocer en la sirvienta Carmosina los rasgos de su bella Dulcinea y empieza a desvariar. La Duquesa y la Condesa deciden burlarse de la singular pareja, invitándola a un almuerzo al aire libre que se desarrolla entre risas y extravagancias de todo tipo.

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