Un estremecedor relato sobre la situación actual de la enseñanza

Etiquetas: — ebierzo | 22 Noviembre 2005 |

El Maestro llega este viernes día 25 al teatro Bergidum. El punto de partida de esta función está basado en un hecho real: en Bélgica, un profesor dispara fríamente contra sus alumnos matando a 17 de ellos en plena clase. El autor montó con este suceso un monólogo en el que imagina que el profesor es indultado a cambio de recordar en el teatro su experiencia y explicar sus razones. El precio de las entradas es de 9 y 7 euros.
Interpretado por Abel Vitón, El maestro es un monólogo que, combinando la crudeza de su historia central con un punto de humor desgarrado, está consiguiendo un gran éxito de público, especialmente entre el colectivo de docentes. Educador, tirano, marioneta, víctima y verdugo, el profesor, personaje central de la vida de los estudiantes, es objeto de tensiones en la medida de los odios y esperanzas que se depositan en él. En esta obra, el autor descubre la desazón de dos mundos enfrentados: la familia de profesores, cuya vocación ha sido truncada por años de impotencia, y la generación de jóvenes cuyo horizonte es una prisión o algo peor.

El Maestro con Abel Vitón como protagonista.

La función parte de un hecho real: el día en que un profesor debía analizar en clase la escena segunda del acto primero de El Misántropo, cambia el libro por una ametralladora y dispara sobre sus alumnos.

El autor parte de este hecho para plantear la hipótesis de que el profesor es condenado a subir a los escenarios para contar su experiencia y servir de ejemplo público. “Con El maestro de Jean-Pierre Dopagne, o con la puesta en escena que ha propuesto el director Joaquín Candelas estamos ante ese teatro que hace de espejo. Quienes se dedican o se han dedicado a la enseñanza se pueden ver reflejados en el personaje principal del profesor.
Pero también, el público común se puede identificar con facilidad como alumno”, ha dicho la crítica. La escenografía reproduce levemente un aula en la que el profesor se dirige directamente al público para explicar su lección. El profesor habla en tiempo presente como un actor pero se refiere al pasado de forma constante. Describe su historia personal en tono épico haciendo un paralelismo entre la profesión de maestro y la de actor. “Ser profesor es salir a escena”, dice.
También lo compara con el sueldo, con las horas de trabajo y con el tipo de auditorio que tiene cada una de las dos profesiones. “El alcalde, el cura y el maestro, los tres dioses”, rememora un pasado un tanto lírico en el que el maestro detentaba algún tipo de autoridad. Posteriormente, narra la experiencia personal del profesor de Literatura con alumnos de Bachillerato. Describe una historia amarga, cruel y trágica, cuyo desenlace le ha condenado a vagar por los escenarios como actor.

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