La Señorita Julia: un clásico universal del teatro realista

ebierzo | 29 Noviembre 2005 |

Ricardo Vicente y Blanca Herrera, son dos conocidos actores en la comunidad de Castilla y León, dotados de una especial química como pareja escénica, han montado una compañía para poner en escena La señorita Julia, un clásico universal del teatro realista en el que, bajo la forma de apasionada historia de amor, subyace una lectura sobre las diferencias sociales. Podemos asistir a la representación este viernes a las 21:30 en el teatro Bergidum dentro del programa de abono de la red de teatros de la Junta de Castilla y León. (el precio 9 y 7 euros, a la venta a partir del 28/Noviembre)

“Noche de San Juan, la fiesta de verano más enloquecida y mágica del calendario sueco… Bajo esta atmósfera de calor, diversión y ensueño, Julia, la hija de un conde, en ausencia del padre, seduce a su criado, Juan, en “presencia” de la novia de éste, Cristina; juntos deciden fugarse, robando al conde. Pero el sueño se convertirá pronto en pesadilla y los “actos” de esta noche llevarán a Julia hasta el desenlace más trágico… “

“He elegido un tema –escribió Strindberg a propósito de esta obra- que puede decirse que está al margen de las luchas partidistas actuales, ya que el problema del ascenso o la caída social, del conflicto entre superior e inferior, mejor y peor, hombre y mujer, es, ha sido y será de permanente interés…” Ricardo Vicente y Blanca Herrera, dos profesionales del teatro de reconocido prestigio en la comunidad de Castilla y León, se han unido para llevar a cabo esta producción, con un equipo artístico creado en Valladolid y la participación en la dirección de la prestigiosa directora Charo Amador.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX los nombres escandinavos invaden el panorama escénico mundial apoyándose en los avances de la literatura dramática realista. El realismo estableció como premisas las de representar la sociedad con un método similar al de la ciencia, es decir, a través del análisis, la observación y la experiencia y la exclusión de elementos subjetivos. Bajo esta mirada, los problemas sociales y la degradación humana se expresaban como consecuencia del medio social o las deformaciones adquiridas por contacto ambiental. El carácter dramático del determinismo se expresaba en la imposibilidad del individuo de evadir las consecuencias de su situación social, del mismo modo que el héroe de la tragedia griega no podía evitar su destino. El noruego Ibsen y el sueco August Strindberg son los nombres más destacados de esa generación teatral.
Y, dentro del género, La Señorita Julia de Strindberg es, por su organización y su austeridad, un ejemplo de maestría del teatro realista. Pocas veces se ha logrado concentrar tanta fuerza y tan hondo sentido trágico con tan pocos elementos: tres personajes en una gran cocina. Alguna vez se ha hablado de “la batalla de los sexos” al referirse a la obra, pero hay mucho mas. Es también lucha de clases, profunda crítica de las relaciones humanas y la comunicación entre los hombres, análisis de la verdadera sustancia de los sentimientos, indagación sobre lo aparencial y lo esencial.
Julia, Juan, Cristina, forman un triángulo tan complejo como inextricable, sostenido sólo por equívocos y transgresiones sociales. La tragedia está en la profunda cobardía de los personajes, en su imposibilidad de romper de modo definitivo los vínculos, afectivos, sociales y económicos, que los atan y los separan simultáneamente. Personajes conducidos sabiamente hasta una situación extrema en la cual no hay posible redención ni camino de regreso y cuyo único final es la humillación absoluta o la muerte.

1 Comentario »

  1. Muy buenos profesionales, pero una falta de ritmo increible.
    Lo mejor de la obra fue que se terminara, porque era infumable, no se que ha pasado con Charo Amador, es una pena

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