El Belén de Cabañas Raras

Etiquetas:, — ebierzo | 13 Diciembre 2005 |

A sus 79 años, Pepe el zapatero de Cabañas Raras (El Bierzo, León) se reconoce enganchado a un Nacimiento artesanal que es además un museo etnográfico en miniatura, hace diez años “el zapatero” de Cabañas Raras, prepara un portal de belén para la iglesia del pueblo, a petición de la hermana del cura. Con su ayuda ha conseguido ofrecer a los visitantes un montaje en el que el Misterio comparte protagonismo con representaciones de tradiciones y costumbres del pueblo y la zona, que convierten a este belén, totalmente artesanal, en un auténtico museo etnográfico en miniatura.
El encargo recibido por Pepe le lleva a preparar las primeras piezas del belén, el Portal, la iglesia del pueblo y una reproducción de parte del castillo de Ponferrada.
Cuando el tamaño de la estructura ya no cabía en la iglesia, se traslada a casa de unos sobrinos y el año pasado Pepe decidió construir un local para convertirlo, exclusivamente, en sede permanente del fruto de todas las horas que dedica a una afición convertida en dedicación plena.

Procesión, vendimia y baile. Casi cada centimetro de los 65 metros cuadrados que ocupa el belén merece una mirada detenida. Y es que más de 350 muñecos de madera hechos a mano y un nutrido escaparate de paisajes, casas, espacios y usanzas reclaman, por derecho propio, la atención del visitante. Y en cada rincón de cada casa, en cada racimo de uvas (preparado una a una y hoja a hoja) se aprecia la dedicación de Pepe y de quienes le acompañan.
Tampoco falta la huerta, con sus coles, maiz, habas y patatas, y el carro que las transporta. Son precisamente la fiesta y el baile del pueblo dos de las partes de la composición preferidas por Pepe, además de la procesión de Santa Ana, patrona de la localidad, y San Blas, patrón de uno de sus barrios.

Entre todas las tareas que lleva implicitas la construcción y puesta en marcha del belén, lo más dif�cil, asegura, son los movimientos, a cargo de unos 18 motores �cada uno responsable del movimiento de numerosas figuras-.

Ese nivel de exigencia hace que los muñecos y todas las estructuras cuyo montaje requiere varias semanas de trabajo en familia- sean proporcionadas. A la gente le gusta porque respeta las proporciones, comenta. El barquillero de Ponferrada y el maestro son los personajes reales, explica; el resto son inventados aunque muchas personas pueden, sino reconocerse, se identificarse y sentirse representadas en las actividades y oficios que presenta el belén.
Cada año Pepe se propone y dispone alguna novedad en un montaje en el que comparten protagonismo, como elementos constructivos, la madera, el corcho, el papel, las plantas naturales y un amplio abanico de materiales. Luego Josefina, la cuñada de Pepe, se encarga de ponerles el pelo y vestuarios perfectamente adaptados.

El artículo completo de Elena Fernandez en El día de Valladolid.

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