O Galego histórico do Bierzo

Etiquetas: — ebierzo | 11 Marzo 2006 |

Una colaboración de Xabier Lago Mestre.

La presencia del gallego en El Bierzo está constatada desde la Edad Media. En la documentación conservada de los monasterios bercianos de Sta. Mª de Carracedo, Santo Andrés de Espiñareda, Sta. Mª de Crunego y San Francisco de Vilafranca encontramos multitud de referencias escritas en gallego. Los dichos cenobios y los otros gallegos (Samos, Celanova, Meira o Sobrado) que también tuvieron intereses territoriales en El Bierzo, utilizaron con total normalidad esta lengua autóctona en su actividad administrativa, tanto interna como externa. A pesar de esto, destacamos que la mayor parte de las relaciones sociales, agropecuarias y comerciales en general fueron ágrafas, ya que la población campesina sólo usaba el gallego oral, porque desconocía su codificación escrita, por lo que carecemos de la correspondiente constancia documental.

La documentación monástica ofrece una variada información que pasamos a analizar. La diversidad lingüística se constata en el uso de los dos idiomas territoriales de El Bierzo, el galego y el leonés, además del latín que, a pesar de su carácter religioso e internacional (en las relaciones internas de la Iglesia y con el Papado), pierde importancia local ante el generalizado protagonismo de las dichas lenguas romances, mientras que el castellano gana progresiva presencia en la escrita bajo el amparo de las instituciones de la Corona (caso de los privilegios reales otorgados a los cenobios). Por otra parte, la tipología documental comprende trocos de terras, foros enfitéuticos, testamentos, cartas de poboamento, arrendos, doaciois, vendas, etc. Toda esta documentación nos sirve para conocer mejor la cultura gallego-berciana a través de aspectos tales como la toponimia, la religiosidad, la ordenación agropecuaria (coutos, quiñones, searas, bouzas, viñas, casais, etc), la organización territorial (parroquias, concellos, vilas, lugares, tenencias, etc), sistema de medidas (moios, ferrados…), etc.

A fines del siglo XV se produce una serie de acontecimientos condicionan la futura relación entre las diferentes lenguas romances de El Bierzo. La derrota del Conde de Lemos ante el ejército de los Reyes Católicos supone la pérdida de sus posesiones territoriales en esta región. La Corona compra Ponferrada, establece en ella el corregimiento de la villa y de la Provincia de El Bierzo, lo que facilita la llegada de oficiales de Castilla. A esto se añade el establecimiento de la nobleza aliada de la Corona (Los Pimentel y Los Alba en el marquesado de Villafranca). La reforma monástica de los cenobios bercianos, dirigida desde Valladolid, determinó la castellanización de la documentación interna. En este sentido las Cortes de Toledo (1480) fijaron la obligación de uso del idioma castellano por los escribanos, hecho que significó el abandono definitivo del gallego por parte de estos oficiales.

Desde entonces esta lengua de El Bierzo dejó de tener manifestaciones escritas en cualquier documentación pública o privada. Pero esto no significó la desaparición de este idioma porque el gallego oral continuó muy vivo y generalizado en el seno de la sociedad durante los siglos posteriores. Mediante la transmisión intergeneracional conservamos leyendas históricas como la que relata la toma romana de Monte Medulio, romance en gallego, originario del siglo XIII, publicado en 1892, que comienza “Do foron homes, fillas e peculio? Intra nostras covas de Monte Medulio (…)”. Los propios peregrinos que atravesaron El Bierzo reconocieron la presencia del gallego, caso del canónigo Bernardo de Aldrete (s. XVII), “los mas políticos hablan bien el castellano pero los no tanto i mugeres el leonés que tira al gallego; verdad es que la vecindad i los muchos que passan de Galicia son causa desto”.

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