Un rastreo por el drama vital de Nietzsche

ebierzo | 17 Febrero 2007 |

La compleja personalidad del filósofo Friedrich Nietzsche es el tema central de Demasiado humano, un texto por el que el dramaturgo Jaime Romo obtuvo el Premio Lope de Vega en 2005 y que llega ahora al Teatro Bergidum.

Demasiado Humano, Teatro

Traspasos Kultur SL: Demasiado humano (Los últimos días de Nietzsche), de Jaime Romo. 22 de febrero. 21 horas [precio: 10 euros (8 para jóvenes, parados y pensionistas) (5 para grupos de un mínimo de 15 estudiantes de bachillerato coordinados por un profesor)] [entradas a la venta a partir del5 de febrero] [duración: 110 minutos sin descanso]Red de Teatros de Castilla y León- Más información: www.traspasoskultur.com.
Demasiado humano (los últimos días de Nietzsche) es el fruto de un largo proceso rastreando el drama vital y creativo del filósofo Friedrich Nietzsche hasta su encierro después de su hundimiento psíquico. Todo lo que el Nietzche personaje dice en la obra lo dijo en algún momento de su vida, aunque de modo fragmentario y aforístico. El Nietzsche enfermo terminal es en la obra un Quijote que lucha no contra los molinos imaginarios sino contra la tiranía de los conceptos y de los dogmas, a través de una aparente sencilla fábula moral que aglutina sucesos históricamente contrastados.

1889. En un arrebato, Nietzsche, se arrojó al cuello de un caballo maltratado por su amo. Tal vez en aquel momento estaba tomando esa decisión que todo filósofo se plantea alguna vez en su vida: hacerse el loco. Nietzsche, demasiado romántico, demasiado vital, sincero, lúcido, trágico, cómico; a martillazos contra quienes por tener sangre de rana dejan que se les escape esta vida, la única, y condenan a los que, como él, no se resignan, no se consuelan, no se someten. La venganza de Nietzsche contra las sombras que le acompañaron durante toda su vida se transforma en explosión de luz, pirotecnia mental, en estos últimos días de la vida del filosofo hechos teatro. Lejos de los apesadumbrados héroes de Esquilo, más cerca del estrafalario-gruñón Eurípides. Nietzsche es un espadachín que pincha las burbujas de las palabras para demostrarnos que están vacías. Dispara sus migrañas envenenadas contra su hermana, contra el bilioso psiquiatra, contra las faldas levantadas de la ley, contra la pesada carga del pecado. Invita a bailar a Dios, pero Dios está jugando a los dados. Escupe la sopa cadavérica de Platón pero se bebe cucharadas de Heráclito gracias a la tierna fidelidad de su vieja criada, Alvina. Salta al abismo del amor que no pudo tener, pero la cuerda se rompe y solo queda un lánguido sabor a vidrio mojado.

Aunque Demasiado humano este basado en un texto sobre filosofía, la representación prescinde de exponer discursos y teorías, ya que la esencia del pensamiento de Nietzsche se verbaliza a través de diálogos y opiniones y de las ensoñaciones del propio protagonista para de esa manera completar “un espectáculo superliviano”, según lo define el director de la función, Gómez de Segura, quien asegura que “aquellos que han leído la obra se preguntan ¿cómo es posible expresar la teoría de Nietzsche con esta agilidad y esa facilidad?” (…)

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