Titirimundi en Villafranca del Bierzo
El espejo Negro, presentará su obra “La vida de un piojo llamado Matias” el próximo día 13 de Mayo a las19:00 en el Teatro Villafranquino dentro del Festival internacional de teatro de títeres, Titirimundi. La obra es premio a la mejor dirección FETEN 2.007.
Desde que en 1989 Ángel Calvente y Carmen Ledesma fundaron El Espejo Negro en Málaga no han dejado de cosechar éxitos. No en vano se dice que la imagen y movimientos de sus personajes “rayan la perfección de la vida”, convirtiendo sus obras en alardes de imaginería y subversión salidas del “otro lado del espejo”.
Completamente autodidactas y con un sello más que propio, han paseado por festivales internacionales de toda Europa y América espectáculos como “Todas ellas tan tuyas”, “Tos de pecho”, “El circo de las moscas”, “De locura”, la famosa “La cabra” y “Apariciones”, con los que han llevado el mundo de las marionetas hacia un espectáculo actual, enfocado a un público adulto, recopilando las más diversas técnicas de títeres y adaptándolas a una iconografía muy original. Y es que de su propuesta técnica y creativa conduce, irremisiblemente, “hacia una nueva formulación del títere”.
Pero si siempre se han decantado por espectáculos para adultos, por primera vez apuestan por ampliar su público con un relato para jóvenes de 5 a 105 años: La vida de un piojo llamado Matías, un cuento de Fernando Aramburu y dirección de Calvente.
Nacido en la nuca de un maquinista, Matías aprende desde sus primeros pasos que un piojo siempre debe andar con los ojos bien abiertos. Enseguida tiene que hacer frente a las inundaciones jabonosas y las friegas de la mano del gigante humano que quiere expulsarlo, o buscar refugio ante un peine o el huracán de un secador. Un día, su amiga le anima a buscar los manantiales próximos a esa montaña vertical que es la oreja, pero, ¡jóvenes incautos!, caerán prisioneros de la malvada reina de la caspa y se verán condenados a trabajos forzados.
Recurriendo a sus propias técnicas de manipulación, y a un lenguaje sugerente y provocador de imágenes y sonidos, El Espejo Negro enfrenta encima del escenario a personajes reales (los manipuladores) y a sus antagonistas de goma-espuma (los piojos) en un mestizaje total entre ambas razas de actores, unidos entre sí por un humor desternillante, la sorpresa y la imaginación y dentro de un universo escenográfico de lo más variopinto (ventiladores, telas y plásticos).
Así pues, de aventura en aventura, la vida de Matías es un divertido relato de iniciación desde su originalísimo y diminuto punto de vista, una forma de “reír rascándose”. Con una gran riqueza de diálogos y canciones y una depurada técnica en la interpretación que no confirma si no la destreza actoral, es un montaje perfecto para activar las neuronas del más despistado de los espectadores.

