Europa Fué Camino

En la Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada desde el día 28 de Septiembre al día 25 de Octubre. Corre el siglo IX. En el finis terrae, un ermitaño descubre un sepulcro que rápidamente se asocia al del apóstol Santiago el Mayor. La noticia es divulgada por toda Europa a través de los escritos que circulan por los monasterios. La Iglesia y los reyes cristianos de la península Ibérica unen sus intereses para atraer a un número creciente de peregrinos. Acaba de nacer el Camino de Santiago.
Desde este momento, y durante toda la Edad Media, centenares de miles de peregrinos recorrerán la ruta jacobea, siguiendo la Vía Láctea, persiguiendo el jubileo. Con ellos, llegarán a la Península sus productos, sus ideas y su cultura. El Camino se convertirá, de esta manera, en la vía de conexión de la España cristiana con los pueblos de Europa y con el mundo musulmán de al-Andalus.
El apogeo del Camino fue consecuencia de diversos factores. El sentimiento religioso de los peregrinos se unió a los esfuerzos de la Iglesia y las monarquías, que dotaron a la ruta de las infraestructuras básicas, como puentes, iglesias u hospitales, además de velar por la seguridad de los caminantes.
La muestra se divide en seis ámbitos temáticos: El mundo medieval; Dice la tradición…; La construcción del camino; Un camino de vida; El camino y La catedral románica.
El mundo medieval
El primer ámbito de la exposición muestra al visitante, a través de varios mapas de distintas épocas como el mapamundi de Los Comentarios al Apocalipsis del Beato de Liébana (1086 d.C.), cómo evoluciona la visión del mundo a través de los siglos, desde la desintegración del Imperio romano hasta el final de la Edad Media. Tras la caída de Roma, una Europa occidental fragmentada recuperó poco a poco la unidad a través del cristianismo. La nueva creencia promovió la idea del homo viator, un hombre que viajaba incansablemente en busca del Paraíso y la vida eterna. En este ámbito también se muestran, a través de un audiovisual, los principales acontecimientos de la época, relacionando la aparición de Santiago de Compostela como centro de peregrinación cristiana con los cambios que se estaban produciendo en la Península.
Dice la tradición…
El origen del Camino de Santiago es difícil de precisar, unas veces por el carácter legendario de los relatos, otras por las incertidumbres de los cronistas de la época. Sin embargo, la historia del descubrimiento de la tumba fue rápidamente divulgada y aceptada por la sociedad de la Alta Edad Media.
La construcción del camino
Entre los siglos IX y XIII, antes de convertirse en una ruta exclusivamente religiosa, el camino servía también para intereses políticos. Los nuevos reinos cristianos vieron en el descubrimiento de la tumba de Santiago y la peregrinación una forma de consolidar los territorios reconquistados, a la vez que aseguraban su hegemonía con la unión del poder civil y el religioso.
Un camino de vida
El camino fue en la Edad Media una vía densamente transitada. Generó una gran diversidad de actividades e intercambios. Todo este movimiento provocó que las poblaciones por las que pasaba el camino se convirtieran en mercados de mayor o menor importancia, donde los productos locales se intercambiaban por aquellos que venían de otras tierras.
El camino
Para el éxito del Camino de Santiago no bastaba con la protección ideológica y política, hacía falta también un esfuerzo a la hora de dotarlo de las infraestructuras necesarias. La peregrinación a Santiago impulsó de forma espontánea y sin planificación la construcción de una importante red de caminos, que rápidamente fue modificada y adaptada, configurando un sistema de vías rápidas y seguras, equipadas con sus correspondientes servicios (hospitales, posadas, etc.) y también con sus peajes, pasos fronterizos y centros de control.
La catedral románica
Sin negar la relevancia de muchos de los monumentos que se encuentran en el Camino de Santiago, la catedral compostelana merece un capítulo aparte. Estrechamente vinculada al arte del camino francés por su decoración escultórica y su arquitectura, constituye el máximo exponente de lo que ha sido definido como iglesia de peregrinación.
Este espacio está presidido por una reproducción del altar que primitivamente se hallaba colocado sobre el sepulcro del santo. El ámbito se completa con un audiovisual que reconstruye el aspecto que debía tener el templo al que acudían los peregrinos durante la Edad Media.
(Vía Sala de Prensa La Caixa)

