El provincialismo Berciano

Etiquetas:, — ebierzo | 21 Julio 2007 |

Un colaboración de Xabier Lago Mestre, Pte. Fala Ceibe do Bierzo
Cada vez que se demanda la creación de la Comunidad Autónoma de León renace en El Bierzo la reclamación provincialista. Las últimas insinuaciones provincialistas fueron las del Presidente del Consejo berciano y las del secretario de la comarcal socialista, pero en 2004 fue el propio alcalde de Ponferrada, siempre acompañados por las reivindicaciones autonomistas de los partidos bercianistas. Manifestaciones políticas que son la expresión de un sentimiento provincialista que sigue vivo entre la ciudadanía berciana. Esta peculiar aspiración colectiva posee más valor cuando todos sabemos de la gran dificultad legal que tiene su consecución práctica. La Constitución española determina que sólo se podrá aprobar una nueva provincia mediante ley orgánica por las Cortes Generales. 
Lo cierto es que los historiadores constatamos la existencia de la provincia de El Bierzo mucho antes de lo que se piensa. Así en un documento del monasterio gallego de Samos ya encontramos la expresión “in provincia Bergido” (año 973), en esos siglos también aparece “in provincia Gallecie”. Nuevas referencias a la provincia de El Bierzo resurgen a fines del siglo XV. Tras la compra de Ponferrada por los Reyes Católicos (1486) nuestra provincia aparece vinculada claramente al corregidor de esta villa. La denominación provincial se conserva como tal a lo largo de toda la Edad moderna ( siglos XVI al XVIII). En la documentación histórica de los pueblos bercianos encontramos continuas referencias a su situación en “la provincia de El Bierzo, reino de León y obispado de Astorga (…)”. La denominación provincial prima sobre cualquier otra -la comarca o la tierra- para identificar el territorio berciano en su totalidad.

Durante la Edad moderna había dos territorios vecinos, las provincias de León y El Bierzo. Sin embargo, estos dos espacios claramente diferenciados no son independientes. La provincia de El Bierzo dependía fiscalmente de León, cabeza del reino, al igual que también el llamado principado de Asturias. La capital leonesa tenía la única representación en Cortes castellanas de los tres dichos territorios, y por lo tanto el privilegio de negociar directamente las exacciones a pagar por los leoneses, los asturianos y los bercianos. La distinción fiscal de los tres territorios permitió la elaboración y la conservación de una contabilidad real diferenciada.

El centralismo fiscal de las ciudades con voto en Cortes castellanas, en el siglo XVII, tiende a ejercer un mayor control sobre sus territorios dependientes. Hecho que se concreta en la progresiva acaparación del término provincia para León, quedando para El Bierzo la identificación con el partido de Ponferrada, por ser la villa receptora de los impuestos reales en la zona.
 La dinámica autonomista de las últimas décadas ha ofrecido escasos frutos a El Bierzo. El Consejo comarcal resulta insuficiente para satisfacer los deseos colectivos, pues tanto la Junta de Castilla y León como la Diputación provincial han descentralizado lo mínimo posible. Razón por la cual la pretérita provincia de Villafranca del Bierzo sigue siendo un referente válido como horizonte de autonomía territorial. El Bierzo tiene sobrados méritos para recuperar su institución provincial. En este sentido recordamos las palabras del profesor Jesús Burgueño (1996) al respecto, “sólo existen cuatro áreas funcionales cuya cohesión, superficie y población permitirían su constitución como provincias: Ponferrada (El Bierzo) (…)”.

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